Lactantes de 1 a 2 años
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En esta etapa de la vida se puede observar una disminución de la velocidad de crecimiento, es decir, los niños crecen más lentamente. Esto produce un descenso relativo de las necesidades nutricionales y una disminución del apetito.

¿QUÉ TIPO DE LECHES PUEDEN TOMAR LOS NIÑOS A ESTA EDAD?

La lactancia materna puede ser reemplazada por una fórmula láctea o mamaderas. Los niños deben tomar dos fórmulas lácteas en el día: desayuno (7 – 8 horas) y onces (15 – 16 horas). El volumen debe alcanzar en total un mínimo de 500 ml de leche al día, debiendo incorporarse leche en otras preparaciones tales como puré, budines, etc. que aumenten el aporte total de leche en el día. Se recomienda la suspensión de la mamadera de la noche a los 12 meses. Un niño con un buen estado nutritivo, debe quedar con 4 horarios definitivos: desayuno, almuerzo, once y cena. En aquellos niños cuya situación nutricional es deficitaria puede mantenerse una tercera mamadera nocturna. A esta edad se puede usar leche entera o semidescremada preparada al 10%, (5 medidas de 5 gramos para 250 ml de agua) con agregado de azúcar (1 cucharadita rasa por mamadera como máximo) y cereales (2 cucharaditas). Puede usarse también leche fluida entera o semidescremada. Si hay tendencia al sobrepeso debe limitarse el azúcar y/o el cereal pero no debe limitarse el aporte de leche.

¿QUÉ Y CUÁNTO DEBEN COMER LOS NIÑOS A ESTA EDAD?

En esta etapa el niño debe incorporar progresivamente la comida de la casa. Además de la leche, se puede ofrecer una pequeña colación de frutas a media mañana siempre y cuando el niño la pida. La colación a media mañana a esta edad no es estrictamente necesaria. Se recomienda además un consumo diario de 2 frutas y ensaladas (2 cucharadas de verduras cocidas y molidas: porotos verdes, betarraga, zanahorias, arvejitas, acelgas, o tomate sin piel ni semillas aliñadas con aceite, 1/2 cucharadita y jugo de limón). Se debe ofrecer como acompañamiento también cantidades pequeñas de cereales (arroz, fideos) papas, leguminosas al menos 1 vez por semana y dos porciones al día de carnes (ave, vacuno, pulpa de cerdo, pavo, pescado) o un huevo (máximo 1 taza pequeña entre el guiso y la carne).

¿QUÉ CONSIDERACIONES ESPECIALES SE DEBEN TENER A ESTA EDAD?

Los alimentos deben estar molidos hasta más o menos los 12 meses, pero cuando aparecen los primeros molares éstos pueden ofrecerse picados. Los alimentos se deben presentar en trozos separados entre sí, para estimular la alimentación del lactante con la visión de diferentes colores y formas y también para conocer diferentes sabores. El momento de las comidas debe ser compartido, toda vez que se pueda, con el resto del grupo familiar y con la máxima frecuencia. La participación del niño en su propia comida y en la del grupo familiar tiene que ser una experiencia de socialización positiva que no se asocie a reproches o castigos como tampoco a premios que signifiquen dar más cantidad de comida.

¿QUÉ ALIMENTOS NO SE RECOMIENDAN EN ESTA ETAPA DE LA VIDA?

Esta etapa de la vida representa el período donde se fijan gustos y hábitos que son difíciles de modificar en etapas posteriores de la vida. No es recomendable el consumo de frituras, golosinas (helados, dulces, chocolates, galletas, cereales envasados, bebidas gaseosas, refrescos en polvo, papas fritas, concentrados lácteos, etc.) porque éstos aportan muchas calorías, grasas, azúcar y sal (sodio).Además favorece el desarrollo de malas prácticas de alimentación y el desarrollo de sobrepeso y obesidad.

¿CUÁL ES LA MEJOR OPCIÓN PARA LA SED?

La mejor opción es el agua, potable o mineral, sin adición de azúcar o miel. Al menos 3 o cuatro veces al día, dependiendo del calor y del tiempo de juego de los pequeños. No se recomienda ofrecer refrescos en polvo o bebidas gaseosas por su alto aporte de colorantes, aditivos en general y azúcar.

 

Sabía usted que ...

Cereales
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Los cereales constituyen un grupo de alimentos que poseen un indudable valor nutricional y son indispensables dentro de una alimentación saludable. Son ricos en almidón, que aportan especialmente hidratos de carbono, y por lo tanto energía (calorías). Entre los cereales y sus derivados se incluyen: trigo, avena, arroz, centeno, mijo, maíz, y los productos manufacturados derivados como los panes, los cereales para el desayuno, pastas y productos de pastelería.

Las proteínas que entregan los cereales son de una calidad biológica intermedia porque son deficitarios de lisina, un aminoácido esencial. Este menor aporte de lisina hace que se recomiende consumir cereales mezclados con legumbres para mejorar la calidad proteica. Las proteínas de los cereales se denominan prolaminas, tienen diferentes nombres y características dependiendo de los cereales, gliadinas o proteínas del trigo (gluten); secalina en el centeno; hordeínas en la cebada y avenina en la avena. Estas proteínas le otorgan características especiales a la masa, otorgando elasticidad y esponjamiento, porque atrapan gas durante el amasado, generando masas livianas y esponjosas, muy valorada en la industria panadera. En el caso del trigo, la gliadina confiere al gluten plasticidad y elasticidad, mientras que la glutenina, otro tipo de proteína, comunica solidez y estructura. Por este motivo es agregada a otros alimentos que naturalmente no la contienen.

El contenido de fibra de los cereales oscila entre 1 y 5 g /100 g de producto, siendo más abundante en aquellos que incluyen granos enteros (integrales) o salvado o frutos secos.

El aporte de vitaminas y minerales de los cereales es modesto, aunque habitualmente están fortificados con una gran variedad de vitaminas y minerales (vitaminas B1, B2, B3, B6, folatos, B12, vitamina D, hierro y más recientemente, calcio).

No aportan colesterol y en su estado natural contienen muy pequeñas cantidades de sodio, en los derivados industrializados, el porcentaje es mucho más alto.