Alimentos Funcionales
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Los Alimentos funcionales son alimentos a los que se les ha adicionado un nutriente, una sustancia o un componente  no nutriente, para producir algún efecto beneficioso en salud, permitiendo el desarrollo de una nueva función, distinta o complementaria, a las funciones ya conocidas para ese alimento.

Debe recordarse que normalmente los alimentos contienen numerosos nutrientes (proteínas, hidratos de carbono, grasas, minerales, vitaminas) y otros componentes que cumplen con variadas funciones, por lo tanto todos los alimentos son funcionales por definición.

Por esta razón el nombre “alimento funcional”  suele confundir al consumidor.

¿Los alimentos funcionales sirven para prevenir o curar enfermedades?

No, los alimentos denominados funcionales contribuyen sólo a “reducir algunos de los factores de riesgo de una determinada condición que altera la salud”, es decir su consumo es uno de los factores que podrían ayudar a disminuir los riesgos. El tener claro este concepto, evitará que las personas, se sientan confiadas que por el sólo hecho de consumirlos resolverán sus problemas de salud.

¿Se debe consumir alimentos funcionales?

Normalmente los componentes o ingredientes denominados funcionales se encuentran también en los alimentos tradicionales. Si las personas tienen una dieta equilibrada y mantienen hábitos de vida saludables no necesitan consumir estos “nuevos alimentos funcionales”. Una dieta saludable permite ingerir todos los nutrientes que el organismo necesita.

¿Cuáles componentes funcionales podemos encontrar adicionados en alimentos?

Podemos encontrar por ejemplo los denominados “ácidos grasos omega 3”  presentes en margarinas y leches. Estos son ácidos grasos poliinsaturados que se encuentran naturalmente presentes en algunos aceites vegetales como soja y canola y también en pescados grasos. Sin embargo, toda la evidencia científica disponible muestra que los ácidos grasos omega que tienen un efecto beneficioso son los omega 3 de origen marino (omega 3 de cadena larga).
Existen también alimentos en que se destacan sus cualidades de “prebióticos”. Estos han sido adicionados de una fibra soluble de cadena larga que favorece el crecimiento de bacterias benignas en el intestino. Estas fibras del tipo oligosacáridos se encuentran normalmente presentes en frutas y verduras.

También encontramos como ingrediente funcional al calcio en las denominadas leches extra calcio, Este nutriente puede ser suplido con un consumo adecuado de leches o derivados  lácteos que naturalmente contienen calcio.
Podemos encontrar en los supermercados alimentos denominados probióticos, especialmente yogurt y bebidas lácteas. A estos alimentos se les adiciona algunos tipos de lactobacillus y bífidobacterias cuya principal característica es que son resistentes a los jugos gástricos, llegando a colonizar  el intestino desplazando a los eventuales gérmenes patógenos. De esta manera contribuyen, en general, a mantener una buena salud del intestino. Cuando se habla de probióticos se debe conocer a que cepas pertenecen,  porque las funciones descritas no son iguales para todos.

¿Deben cumplir otras condiciones para ser denominados funcionales?

No cualquier sustancia o componente debiera ser denominado “funcional”. Para demostrar su función deben haberse efectuado suficientes investigaciones científicas independientes, con técnicas de análisis adecuadas, que demuestren las funciones saludables que declaran, como por ejemplo: aquellos adicionados  con ácidos grasos omega 3 debieran contener al menos 500 mg por porción del alimento o en el caso de las fibras solubles que declaran un efecto prebiótico, debieran contener al menos entre 1,5 a 2 gramos por porción de alimento para que realmente tengan algunos de los beneficios declarados como es favorecer el crecimiento de la flora intestinal beneficiosa.

En el caso de los alimentos denominados probióticos, una condición que deben cumplir es que deben declarar la cantidad de gérmenes que contienen cuando el producto esta recién fabricado y demostrar que permanecen vivos en igual cantidad hasta la fecha de expiración del producto. De esta manera,  se puede asegurar que cumplen con las funciones declaradas durante toda la vida útil del producto. Si los gérmenes mueren antes de la fecha de expiración se pierde el beneficio declarado.

En Chile existe una adecuada legislación que establece cuales son los nuevos ingredientes funcionales que se pueden utilizar para adicionar en alimentos, que beneficios pueden declarar y que  cantidad de estos ingredientes deben contener para poder asegurar al consumidor los beneficios que  se publicitan.

¿Cuánto se debe consumir de estos alimentos para tener beneficios?

Este es un aspecto muy importante a considerar en los denominados “alimentos  funcionales”, ya que para que cumplan con la función que declaran, ellos deben ser consumidos diariamente, en cantidad suficiente y por tiempo prolongado. Quizás esta sea una de las grandes limitaciones en el cumplimiento de sus objetivos, dado que en general, las personas van variando diariamente el tipo de alimentos consumidos, así como sus preferencias en el tiempo.

 

Sabía usted que ...

Huevo
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Es un alimento de alto valor biológico dada su especial composición nutricional. Está cubierto por una cáscara con un alto contenido de carbonato de calcio cuyo color, dureza y elasticidad depende de la especie del ave. La cáscara es porosa y cuenta por dentro de una película protectora que protege al huevo de la entrada de gérmenes y otros contaminantes.

El huevo de gallina es el más utilizado y aporta alrededor de 80 kcal por unidad. Está constituido por: la yema de color amarillo y la clara de color transparente.

La yema es rica en grasas: triglicéridos, fosfolípidos (lecitina) y colesterol. El aporte de colesterol por yema es de alrededor de 250 miligramos. También aporta minerales como fósforo, zinc y selenio, además de vitaminas: A, D y del complejo B, especialmente, vitamina B12, ácido fólico y biotina.

La clara de color transparente está constituida principalmente por proteínas. El huevo aporta alrededor de 7 gramos de proteínas por unidad, con un muy buen patrón aminoacídico. La proteína es de alto valor biológico y con una digestibilidad cercana al 100%. Un 50% de la proteína corresponde a ovoalbúmina, correspondiendo el resto a ovotransferrinas, glucoproteínas y lisozimas.

Los huevos deben mantenerse refrigerados donde duran aproximadamente 28 días. Una forma de conocer si están frescos o no es colocándolos en un recipiente con agua, si el huevo se hunde hasta el fondo es fresco. Un huevo que flota significa que no está fresco. Debe tenerse cuidado con el producto cuando la cáscara está rota porque de esta manera se pierde la barrera para la entrada de gérmenes. También debe preferirse los huevos limpios, sin materia fecal adherida y sin trizaduras, ya que representan un riesgo desde el punto de vista bacteriológico. Los huevos pueden ser portadores de gérmenes muy dañinos como salmonellas, especialmente salmonella enteritidis, escherichia coli y estafilococos. Las salmonellas pueden estar presentes en el aparato digestivo del ave y contaminar el huevo al momento de ponerlos, donde venciendo las barreras de penetración (cáscara, membranas y clara) pueden llegar a la yema, la que representa un excelente caldo de cultivo para estos patógenos. Esto permite el desarrollo de severas enfermedades de quienes los consumen crudos o mal cocidos. Se recomienda consumir el huevo siempre cocido, rompiendo siempre la yema para que ésta también pueda ser cocinada.