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¡¡El desayuno es la comida más importante del día!!! Ustedes han escuchado eso? ¡¡Verdad que sí!!! Solo que ese mensaje repetido en comerciales de televisión, diarios, revistas y congresos de nutrición, donde aparece un niño radiante de felicidad y salud, cuyo fondo es una brillante y alba cocina, sentado en una mesa con frutas, jugos, leche y un pocillo con el producto ha sido el caballito de Troya para las empresas que venden los denominados “cereales para el desayuno”. ¿Pero que problema hay con los “cereales para el desayuno”?¿No son acaso alimentos saludables, nutritivos y buenos para los niños?. La respuesta desgraciadamente es no. Porque ellos son muy diferentes a los cereales naturales, los verdaderos cereales.
Los cereales constituyen un grupo de alimentos que poseen un indudable valor nutricional y son indispensables dentro de una alimentación saludable. Aportan especialmente hidratos de carbono y por lo tanto energía (calorías), por ello son ricos en almidones. También contienen proteínas, aunque de una calidad biológica intermedia porque son deficitarios de lisina, un aminoácido definido como esencial. Son una fuente importante de fibra dietética que oscila entre 1-5 gramos x cada 100 gramos cuando estos corresponden a granos enteros y cuyos derivados, que conservan la cáscara, se denominan integrales. Aportan vitaminas del grupo B, vitamina E y algunos minerales. Además, y como todos los alimentos de origen vegetal, no aportan colesterol y contienen cantidades insignificantes de sodio. En Chile lo principales cereales consumidos son el trigo, el arroz, el maíz y en menor medida el centeno y la avena.

El problema de los cereales refinados, en este caso los mal denominados “cereales para el desayuno” listos para el consumo, es que mucho de sus beneficios se pierden durante el proceso que retira la cáscara o descascarillado, donde se encuentra el mayor contenido de fibra dietética, permaneciendo sólo los almidones y donde mucho de los otros nutrientes importantes son eliminados. Es este amplio rango de nutrientes y fibra dietaria contenidos en los cereales integrales los que trabajan sinérgicamente optimizando el estado de salud de las personas.
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