Lactantes de 6 a 11 meses
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 A partir de los seis meses de vida es necesario empezar a introducir otros tipos de alimentos como  verduras, carnes y frutas que complementarán la alimentación láctea, aportando los nutrientes necesarios para lograr un óptimo crecimiento y desarrollo.

 

 

 

¿QUÉ TIPO DE LECHE DEBEN TOMAR LOS NIÑOS A ESTA EDAD?

A esta edad la primera recomendación es continuar con la leche materna. Para un buen amamantamiento a esta edad se debe siempre vaciar un pecho antes de seguir dando pecho de la otra mama. De esta forma, se aprovecha toda la riqueza de la leche materna, rica en proteínas al inicio de la mamada y de grasas al final de ella. Cuando no se puede dar leche materna las fórmulas infantiles denominadas “fórmulas de seguimiento” son la alternativa más recomendable. Estas aportan una cantidad de calorías, proteínas, ácidos grasos esenciales, vitaminas y minerales especialmente desarrolladas para cubrir las necesidades nutricionales. No debe adicionarse cereales y/o azúcar. Cuando los bebés reciben leche materna en algunos horarios y mamaderas en otros, por ejemplo, cuando las madres trabajan, se debe procurar establecer un horario para definir cuando se da pecho y cuando fórmula. Así se balanceará los requerimientos totales y se mantendrá un aporte calórico suficiente, previniendo un aporte excesivo de alimentos y previniendo el exceso de peso en esta etapa.

¿A QUÉ EDAD Y QUE TIPO DE ALIMENTOS NUEVOS DEBEN INCORPORARSE A ESTA EDAD?

A los 6 meses de edad se debe incorporar alimentos sólidos (puré de verduras con carnes y de frutas). Estos nuevos alimentos se deben ir agregando en forma progresiva, uno a uno. El primer alimento que se debe ofrecer al bebé es un puré de verduras con carne tamizado o licuado tipo papilla, que debe ser espeso, pero no seco, sin sal, al que se le debe adicionar aceite vegetal crudo (maravilla, pepita de uva, soja) una vez preparado el puré. No debe contener grumos, ni trozos que estimulen al niño a expulsar la comida. Cuando han erupcionado los dientes superiores (incisivos), en general a partir de los ocho meses, la papilla puede tener la consistencia de puré más grueso, hasta bien molido con el tenedor.

El primer puré de verduras con carne debe darse a mediodía (11 o 12 horas), antes de la mamada de esa hora, en forma gradual. Se debe empezar con una cucharada, aumentando hasta 3/4 taza pequeña (175 gramos). Después de una semana a diez días, se reemplaza totalmente la mamada de esa hora por el puré. Debe incorporarse en forma progresiva fruta rallada, molida o tamizada, como postre, sin agregado de azúcar. En la mezcla de alimentos debe incorporarse uno nuevo por vez, para permitir al bebé ir incorporando y aceptando nuevos sabores. No se debe dar más o entregar porciones mayores de alimentos.

¿QUÉ SE PUEDE HACER SI EL NIÑO RECHAZA ALIMENTOS?

A esta edad es frecuente encontrar el rechazo inicial a nuevos sabores y texturas o a nuevos olores, por lo que debe reiterarse el ofrecimiento en dos o tres oportunidades en días distintos. Si el rechazo persiste, el alimento debe suspenderse temporalmente y se debe intentar nuevamente en forma progresiva. La temperatura ideal es de 37° C (temperatura corporal). No es conveniente enfriar el alimento delante del niño porque la espera y las manifestaciones de riesgo a quemarse pueden producir ansiedad y temor.

Siempre debe revisarse el tamaño y forma de la cuchara con que se proporcionan los alimentos. Esta debe ser pequeña, de contornos lisos y suaves y debe llevar una pequeña cantidad de alimento cada vez. El niño debe estar bien sentado y proporcionar el alimento desde el frente, para que no tenga que girar la cabeza. Se recomienda que el alimento sea dado siempre en el mismo lugar, con horarios fijos, en lo posible por la misma persona, con un entorno agradable y tranquilo, sin televisor encendido o ambientes ruidosos, usando utensilios que el niño identifique como propios.

¿A QUÉ EDAD SE DEBE INCORPORAR LA COMIDA DE LA TARDE?

La comida de la tarde se debe incorporar a los ocho meses, cuando el niño presenta una buena tolerancia al almuerzo, suspendiendo la mamada correspondiente a ese horario.

¿CUÁNDO SE PUEDEN INCORPORAR LEGUMINOSAS (LEGUMBRES)?

Las leguminosas (porotos, lentejas, arvejas) se pueden incorporar a partir de los 8 meses, mezcladas siempre con verduras (acelgas, espinacas, zanahoria) y algún cereal como fideos o arroz, que complementan su aporte nutricional. Una vez cocidas deben ser tamizadas. La cantidad a ofrecer debe ser aproximadamente ¾ taza pequeña, a la que se debe agregar además, una cucharadita de aceite de maravilla, oliva, pepita de uva o soja.

¿QUE LÍQUIDOS SE PUEDEN OFRECER A ESTA EDAD?

Desde que reciben alimentos sólidos (comidas), los niños deben tomar agua como primera opción para la sed, sin adición de azúcar ni miel, sin otros saborizantes o edulcorantes. Se puede dar a beber 20 a 50 ml de agua 2 a 3 veces al día, separándola de las mamadas. Alrededor de los ocho meses pueden beber el agua desde un vaso sin derramarlo. También puede ofrecerse a media mañana o en el almuerzo un jugo de frutas preparadas en la casa (30 a 50 ml), sin adición de azúcar o jugos para bebé que existen en el comercio, pero sin adición de azúcar. Los niños a esta edad no deben beber refrescos en polvo, bebidas gaseosas o líquidos azucarados que sólo aportan azúcar y colorantes y que pueden favorecer el desarrollo de diversos tipos de alergias.

 

Sabía usted que ...

Leche
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La leche es el más completo y equilibrado de los alimentos. La leche de vaca es la que se consume con mayor frecuencia y contiene aproximadamente un 87.5 % de agua, 35 % de proteínas animales (caseína, lacto albúmina y lactoglobulina), 45 % de lactosa, 6% de minerales (calcio y fosfatos) e importantes cantidades de vitaminas A, B12 y D.

Otras formas de presentación que tiene la leche son:

  • Leche en polvo, que es sometida a un proceso de desecación y pulverización sin alterar su contenido vitamínico.
  • Leche evaporada, que se esteriliza a elevadas temperaturas y también guarda su riqueza vitamínica.
  • Leche condensada, preparada al vacío y de uso limitado casi a la repostería por su gran cantidad de azúcar.

Otros derivados de la leche son la crema, la mantequilla y los quesos. La crema concentra la grasa de la leche y, en mayor cantidad aún, la mantequilla, la cual se obtiene al aglomerarse los glóbulos grasos de la nata.

Muchos adultos tienen intolerancia a la lactosa por lo que disminuyen o suspenden el consumo de productos lácteos en general. Para ellos se recomienda consumir otros derivados lácteos como el yogurt y las leches cultivadas que presentan una menor cantidad de lactosa producto de la fermentación producida por los Lactobacillus utilizados en su proceso de elaboración o bien leches deslactosadas presentes en el mercado nacional.